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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Kazajstán 



A 



El hijo del padrino 



Marzo 1 Meity Ismaibv 

Huyó a una tierra extraña para evitar ser capti 
capturado por Dios. 

Mitia tenía todo lo que quería. Su 
familia vive en el país de 
Kazajstán. [Localice a Kazajstán en el 
mapa.] El padre de Mitia era un miem- 
bro rico y poderoso de uno de los sindi- 
catos criminales, y tenía gente trabajan- 
do para él en su propio país y en países 
extranjeros. Día y noche llegaban perso- 
nas a la casa, y a menudo traían maletas 
llenas de dinero. Mitia estaba orgulloso 
de su padre y del respeto que todos le 
tenían. 

Cuando era adolescente, decidió que 
la escuela era una pérdida de tiempo. Su 
padre no había terminado la escuela, y el 
muchacho veía cuan rico y poderoso 
era, por lo tanto decidió que él tampoco 
iría a la escuela. Comenzó a tener fiestas, 
a tomar y a usar drogas. 

Sigue los pasos de su padre 

Para financiar su estilo de vida extra- 
vagante, Mitia decidió comenzar su pro- 
pio negocio", como el de su padre. Con 
los consejos de su padre, pronto tuvo sus 
propios hombres trabajando para él, tra- 
yéndole dinero, así como lo hacía su 
padre. El muchacho creció en el mundo 
del crimen y no le importó si sus activi- 



rado por la policía, pero fue 

dades eran correctas o no, sólo buscaba 
que le pagaran bien. 

Las cosas iban bien hasta que dos de 
los miembros de su pandilla fueron 
arrestados. Nombraron a Mitia como su 
jefe, y la policía emitió un mandato 
judicial para arrestarlo. 

La huida 

Mitia huyó a uno de los países vecinos 
hasta cuando la policía dejó de buscarlo. 
Allí no podía conducir su negocio, por 
lo tanto tuvo mucho tiempo libre, tiem- 
po para pensar. 

Alguien le dio algunas publicaciones 
cristianas, que él leyó completamente. 
Hablaban de una vida muy diferente a 
la que Mitia había conocido, una vida 
basada en el amor, no en la maldad y la 
violencia. El joven se preguntaba, ¿será 
posible que exista semejante vida? 

Los folletos que leyó remitían al lector 
a la Biblia, y Mitia buscó una. 
Finalmente encontró una en una pila de 
libros viejos en el mercado. La comenzó 
a leer y no la pudo dejar. Conforme 
seguía leyendo, se sintió más y más des- 
contento con su vida. El robo, el homi- 
cidio, las fiestas y las drogas ya no lo 



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atraían. Añoraba una vida de paz y espe- 
ranza: la vida que se describía en la 
Biblia: la vida de Jesús. 

De regreso a casa 

Mitia quería contarles a su familia y 
amistades que había una forma mejor 
de vivir. Cruzó la frontera y regresó a su 
casa. Casi inmediatamente después de 
llegar, lo arrestaron. Supo que sus dos 
amigos habían sido sentenciados a 
muerte, y comprendió que él también 
podría correr la misma suerte. 

Solo en su celda de la prisión, se puso 
a pensar sobre su futuro. Buscó consue- 
lo en su Biblia. Los otros prisioneros 
que conocían su reputación le pregunta- 
ron por qué estaba leyendo la Biblia. Les 
dijo que había encontrado a Dios en 
este libro y que era un hombre cambia- 
do. Mitia compartió el mensaje del per- 
dón de Dios con los otros prisioneros. 
Su oración más sentida era que si fuera 
la voluntad de Dios, lo dejaran ir para 
poder comenzar una vida nueva. 
Milagrosamente, después de tres meses 
de su arresto, lo dejaron salir libre. 

Una nueva vida en Cristo 

Una vez de regreso a casa, Mitia bus- 
caba respuestas a muchas preguntas que 
tenía. Recordó una vecina cristiana y 
fue a preguntarle sobre las cuestiones 
que lo tenían perplejo. Cuando ella 
abrió la puerta se extrañó de verlo allí de 
pie, pero lo invitó a entrar. Pronto esta- 
ba contestando con su Biblia las pre- 
guntas que Mitia le hacía. 

La vecina le explicó que el sábado es 
el día de reposo y le mostró los versícu- 
los de la Biblia que confirman lo que 



ella decía. Le informó de un pequeño 
grupo de cristianos que se reúnen todos 
los sábados en una casa cercana para 
adorar a Dios y lo invitó a visitarlos. 

Comenzó a asistir cada sábado y 
quedó admirado al comprobar que los 
adventistas enseñan todo lo que había 
leído en la Biblia. 

Cuando sus antiguos amigos se detu- 
vieron para invitarlo a salir a beber y a 
participar en juegos de azar con ellos, se 
sorprendieron con su respuesta: 

— Tengo una nueva vida ahora — les 
dijo — . He terminado con el mal. Mi 
vida está centrada en Dios y en su amor. 

El amor de Dios transformó a tal 
punto la vida de Mitia que sus padres y 
amistades escucharon cuando les expli- 
có que Jesús era su Señor ahora, no el 
crimen. En vez de darle la espala, ellos 
respetan su nuevo estilo de vida y escu- 
chan cuando comparte con ellos lo que 
Dios está haciendo en su vida. 

Hoy este antiguo hijo de una familia 
de crimen ahora tiene otro deseo, el de 
llevar a su familia a los pies de Jesús, su 
nuevo Maestro. 



Meity Ismaibv vive en Kazajstdn. 

Datos de interés 



«•* Alrededor de la mitad de las 
personas que viven en Kazajstán 
son musulmanes; la mayoría de 
la población restante está com- 
puesta de cristianos ortodoxos. 

«•* Parte de las ofrendas de este 
decimotercer sábado ayudarán a 
terminar la construcción de un 
centro misionero en Almaty, la 
ciudad más grande de Kazajstán. 



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